• Nomeolvides nació del encuentro mágico con un álbun de fotos de mi abuelo materno con el cual comencé un recorrido instrospectivo, una viaje a mis antepasados, una constelación.

    Risas y más Risas
    amor como puedas
    arena en la espalda
    como el agua
    pasajeras

    Pequeños tesoros
    andan
    como cada otro
    sutiles
    fugaces

    Texto curatorial

    Exposición: Nomeolvides
    (fotografía - instalación)
    Site Specific - Quema la Nave

    El espacio de creación puede presentarse de diferentes maneras para lxs artistas. Para algunxs puede ser una revelación inesperada, para otrxs una búsqueda minuciosa y en este caso para Marcela Villagrán es un traslado al pasado, una reconfiguración de su historia, partiendo de las huellas de la memoria y de un viejo álbum de fotografías que su abuelo materno había comenzado a construir.

    Así la artista comenzó a desanudar su historia, a leer nuevos relatos, a entrevistar a sus familiares cercanos y en ese tránsito en reversa, vuelve a reconstruirse un presente nuevo, enigmático, cargado de restauración poética cosida en delgados hilos.

    La fotografía es punto de partida para la propuesta artística. La imagen que otro captura, que viene desde el pasado, trae un mensaje encriptado y Villagrán produce una nueva poética, transfiriendo la información al lienzo vulnerable y dócil.
    Una epifanía se presenta para develar el pasado. La transferencia.

    Como en una constelación donde todos sus antepasados se reúnen para desocultar el secreto -en este caso- es ella, quien encarna desde este presente valiente, el descubrimiento del dolor, la muerte, las partidas y las ausencias no deseadas.

    El cuerpo de obra presentado en esta instalación, viene desarrollándose  hace varios años, estudiando los pasos de sus abuelxs a través no sólo de sus imágenes, sino de los objetos que ella fue heredando. Estos objetos hablan y le dicen, nos dicen. Nos cuentan de sus labores cotidianas, del tiempo y su forma de medirlo en la modernidad.

    ¿Por qué tantos dispositivos para el tiempo? Quizás una línea masculina corre detrás de algo, pero en complemento opuesto, emerge una femenina, que se detiene a estar, a transitar los procesos e hilvana lentamente y sin prisa. Estos objetos se transforman en imagen. Aquí Villagrán hace fotografía el bien recibido, para mostrarlo como obra. Invierte el procedimiento que en los otros muros acontece como la huella de la imagen.

    El producto final ni se parece a la fotografía de la que parte el proceso. La huella física no se acerca al objeto representado, en palabras de Phillipe Dubois* “es ese objeto mismo, convertido en cuanto obra como tal, por un acto de decisión artística, por simple operación de selección, de extracción en el seno del continuo de lo real y de inscripción en el universo del arte.”

    De esta manera, se produce una renovación de la huella, que es intervenida formalmente por la trama suave del grafito, coloreando los rostros, los atuendos, los cielos; bordando una imagen-recuerdo para devolvernos a la vida, la posibilidad de no olvidarnos de aquellxs que nos constituyen.

    La artista, transita bajo esta impronta sus fotos más recientes con su madre, padre y su hermana, al mismo tiempo que une con rojo sanguíneo los rostros de sus antepasados que ella no conoció en este presente.

    El itinerario de una vida, no es lineal, tiene giros, vueltas, retrocesos. La obra visual formalmente presentada en video, nos deja detenidxs, ante un mar, que contempla e incluye la subjetividad creadora. La poesía, atenúa el dolor por momentos y deja escapar minúsculas sonrisas: Nomeolvides.

    Carina Borgogno

    Curaduría y Desarrollo de Proyectos
    CABA, Noviembre, 2017

    *Phillippe Dubois, El Acto fotográficos y otros ensayos. La Marca Editora, 2008 (p. 231)

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