• La palabra perdida es un proyecto fotográfico que comienza en 2012 con la idea de convocar a mujeres a habitar diferentes paisajes y mesclarse con ellos. Este proyecto nace de la necesidad de plasmar una busqueda, la busqueda de la comunicación, de la emancipación, la busqueda de un pregunta, de esa palabra-idea que no conocemos.

    Texto curatorial

    La palabra perdida
    Cuando Marcela Villagrán decide nombrar “La palabra perdida” a su obra visual-fotográfica, nos advierte de un relato que aún se sigue escribiendo, nos sugiere un texto que se construye en la  eterna búsqueda y nos presenta la idea de lo inconcluso.

    Esta exposición inicia su recorrido con la imagen de una mujer desnuda inmersa en un paisaje natural. Ella nos mira, nos interpela y su presencia entre la vegetación exuberante anuncia el tránsito por diferentes escenarios, donde otras corporalidades también se presentan performativamente.

    El cuerpo despojado de ciudad, arrancado de la cultura, es presencia-acontecimiento en los espacios naturales que la artista elige para el diálogo. Una nueva comunicación se establece entre la humanidad y el río. Otra intensidad percibimos cuando la carne transita descalza por el bosque tupido y otro será el sentido cuando las mujeres pisan arena caliente, cuando discuten y se encuentran, para finalmente arrojarse al mar.

    ¿Y después?, ¿Qué más? Un volver a empezar.

    La fotografía perfomática es una construcción, donde se produce una acción transformadora. La artista proyecta su proceso creativo, imagina nuevas metáforas y finalmente le da forma, llevando esa idea al territorio físico, al plano de nuestra realidad material. Nos muestra ese espacio natural que es interferido por los cuerpos y se genera el vínculo arte y vida, donde surge una exploración mítico- religiosa.

    Ante esta obra, no podemos dejar de preguntarnos: ¿qué buscamos?

    “La palabra perdida” nos recuerda los trabajos de la artista cubana Ana Mendieta en su performance “Flores en el cuerpo” de 1973 , ella indaga sobre el ciclo natural de la vida, la reencarnación y la transformación del cuerpo. Aquí entre ambos trabajos se produce una conexión: cuerpos de mujeres, el cuerpo de la artista como obra y las vinculaciones con la naturaleza, el sacrificio y las múltiples interpretaciones para acercarnos a la esencia de lo humano.

    La obra de Villagrán se hace tejido vivo. Ser en una invención no es lo heredado, es la posibilidad, es un punto de partida, es lo que viene y se concluirá quizás cuando nosotrxs como espectadores podamos atrevernos a participar del desciframiento del código, en busca de visibilidad.

    Se instala el proceso de construcción interna que integra al artista, sus obras y los receptores, cuestionando hasta la médula ideológico-política, para transmitir formas re-escritas, re-programadas, re-editadas del personaje original ¿Qué es ser mujer? No hay certezas, pero de algo estamos convencidxs: no es copia de nadie

    El recorrido visual conformado por trece fotografías nos van permitiendo hacer los cambios necesarios internos, siendo cómplices- al mismo tiempo- de las transformaciones formales. Río, bosque, desierto, mar. Y en ese círculo quedamos atrapadxs para volver a comenzar. El video - pieza de 1’55’’- filmada desde una subjetiva, nos permite penetrar en la espesura de ese tiempo, que intenta desaparecer para poder contemplar.

    La conclusión no es posible, y así la multiplicidad de rizomas queda sugerida visualmente: un fragmento del pasado es presente y es - en simultáneo - el que seguirá delineando el devenir.

    Carina Borgogno – Curadora

    Revista Pecado #23
    http://www.revistapecado.com
    Reportaje Radio AM 740
    Link